Sumario: | Fue al Dr. Jorge Marroquín, en su clase de Biogeografía, a quien por primera ocasión escuché hablar sobre el Dr. Jerzy Rzedowski. La admiración que él expresaba hacia aquel botánico y biogeógrafo y, al mismo tiempo, hacia el magnífico ser humano del que nos estaba contando, era evidente y genuina. Y si el Dr. Marroquín, a quien ya admirábamos, sentía esa alta apreciación hacia alguien, entonces el deslumbramiento hacia aquel nuevo personaje, lejano y casi imaginario, pasó a ser exponencial.Es por eso que, en 1977, ya en arreglos para irme a un posgrado a los Estados Unidos, cambié mis planes y decidí que lo adecuado era estudiar con el Dr. Rzedowski y conocer la riqueza vegetal de México.
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