Sumario: | En los últimos años, se ha registrado un aumento en la esperanza de vida en la
población mundial, debido a esto la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha
declarado el envejecimiento como un tema prioritario de salud. Lo anterior y la
disminución de la tasa de fecundidad han dado como resultado un incremento
considerable en la proporción de personas mayores de 60 años. En México en los
próximos 50 años, más de la cuarta parte de la población será adulto mayor
(World-Health-Organization 2015).
Uno de los órganos que se ve afectado de una manera importante al envejecer
es el cerebro, esto conlleva al desarrollo de enfermedades neurodegenerativas
como la Enfermedad de Parkinson (EP), Enfermedad de Alzheimer (EA) o la
Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). Numerosos esfuerzos se han llevado para el
desarrollo de tratamientos para enfermedades neurodegenerativas que sean
efectivos y específicos para las células y procesos afectados. Debido a las
limitaciones en los sistemas de entrega, principalmente debido a su baja eficacia
para atravesar la Barrera Hematoencefálica (BHE) y las membranas celulares,
existe la necesidad de encontrar nuevos métodos que puedan incrementar el
transporte al interior celular (Pardridge 2002)
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