Sumario: | En la interminable discusión sobre la urbe, que ha sido modelada a través de la historia,
se reflexiona sobre ella como un espacio de conflicto e instrumento de enajenación,
opresión y explotación, y en la que entran en tensión las esferas de lo público y lo
privado (Castells, 1974; Weber, 1987; Soja, 1989). Al respecto, las metrópolis son
objeto de crítica bajo la premisa dominante de que agudizan las desigualdades
socioespaciales, se acrecienta la pérdida del patrimonio histórico y cultural, se
amplifican los problemas medioambientales y se ponen en riesgo las condiciones de vida más
humanas. Sin embargo, algunos autores plantean que existe un discurso dominante que invita a la
crítica, sin valorar en su justa medida los logros alcanzados a nivel social y tecnológico (Signorelli,
1999).
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