| Sumario: | Antecedentes: El creciente número de adultos mayores y el aumento proyectado de mujeres en edad menopáusica en todo el mundo resaltan la necesidad de comprender cómo la menopausia afecta el bienestar psicológico y físico. La menopausia se asocia comúnmente con síntomas vasomotores, alteraciones del sueño, ansiedad, depresión y quejas cognitivas, los cuales pueden reducir la calidad de vida. Investigaciones previas han identificado un mayor riesgo de episodios depresivos recurrentes durante la transición menopáusica y síntomas psicológicos persistentes a lo largo de la posmenopausia.
Objetivo: Este estudio tuvo como objetivo evaluar la relación entre la calidad del sueño y los síntomas de ansiedad y depresión en mujeres mexicanas posmenopáusicas.
Métodos: Se realizó un estudio prospectivo transversal en 140 mujeres posmenopáusicas que no recibían terapia hormonal ni medicamentos psicotrópicos. La calidad del sueño se evaluó mediante el Índice de calidad del sueño de Pittsburg; la ansiedad y depresión, mediante la Escala Hospitalaria de Ansiedad y Depresión; y los síntomas menopáusicos, mediante la Escala Climatérica de Greene. Los análisis estadísticos incluyeron la prueba exacta de Fisher, la prueba U de Mann-Whitney y un modelo de regresión lineal.
Resultados: El 75% de las participantes reportó una mala calidad del sueño. Las mujeres con mala calidad del sueño presentaron tasas significativamente más altas de ansiedad y depresión, así como puntajes más elevados de síntomas climatéricos en los dominios de ansiedad, depresión, somáticos y vasomotores. No se encontró asociación entre el punto medio del sueño y los síntomas de ansiedad o depresión. El análisis de regresión mostró que una mayor severidad de los síntomas climatéricos y una mayor latencia del sueño predijeron una peor calidad del sueño, mientras que los años desde la menopausia no lo hicieron.
Conclusiones: Estos hallazgos destacan la alta prevalencia de mala calidad del sueño en mujeres posmenopáusicas y su fuerte asociación con síntomas psicológicos y la severidad del climaterio, lo que subraya la importancia de incorporar la evaluación del sueño en la atención sanitaria de la menopausia.
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