| Sumario: | El artículo analiza la evolución y aplicación de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito de la vivienda, destacando tanto su potencial como sus riesgos. A través de un enfoque deductivo, se estudian hitos históricos de la domótica hasta las actuales smart homes, clasificadas en seis niveles de automatización (0 a 5), desde viviendas analógicas hasta hogares casi autónomos.
La investigación muestra que la IA puede mejorar la eficiencia energética, la seguridad, la comodidad y la salud de los habitantes mediante el uso de sensores, algoritmos predictivos y sistemas de monitoreo en tiempo real. Estos avances permiten personalizar los espacios habitables, apoyar el envejecimiento en casa, facilitar la vida de personas con discapacidad y contribuir al bienestar físico y mental.
Sin embargo, se advierte que su incorporación también implica desafíos significativos:
Riesgos de privacidad y seguridad de datos.
Brecha tecnológica y exclusión social en poblaciones con menor acceso.
Contaminación ambiental por el ciclo de vida corto y la generación de residuos electrónicos.
Dependencia tecnológica, con repercusiones físicas y psicológicas.
Mayor exposición a campos electromagnéticos y sus posibles efectos en la salud.
El texto concluye que la IA debe implementarse como herramienta complementaria y no sustitutiva de la acción humana, equilibrando innovación con ética, regulación y accesibilidad. La vivienda del futuro no solo debe ser inteligente, sino un espacio que promueva bienestar integral, sostenibilidad y equidad social
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