Sumario: | Para algunos jóvenes y adolescentes, experimentar el consumo de drogas ilícitas es un rito necesario para atravesar la fase de individuación. De hecho, se podría decir que la mayor parte de estos jóvenes son experimentadores o consumidores ocasionales. Ellos, influenciados generalmente por pares, hacen uso de sustancias de manera ocasional y no necesariamente desarrollan dependencia. Sin embargo, para aquellos jóvenes y adolescentes que pertenecen a pandillas, el consumo de drogas constituye a menudo la única alternativa para enfrentarse al mundo en el que viven, así mismo, pueden ser los más sensibles a reaccionar favorablemente a la dependencia de drogas.
Durante la última década se muestra un enorme crecimiento en la literatura científica y reportes en medios de comunicación sobre adolescentes y jóvenes que se integran a pandillas. En parte, esto es el resultado de un notable resurgimiento de pandillas juveniles en todo el país, especialmente en el norte, incluyendo Nuevo León. Donde se han añadido a este grupo de jóvenes estereotipos de violencia, de uso y tráfico de drogas como principales actividades. Por lo tanto, las pandillas de hoy son percibidas como espacios en los que las drogas y la conducta violenta van de la mano.
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