Summary: | A partir de lo que llevamos de un cuarto del siglo XXI, ha tomado mayor importancia a nivel global los factores industriales y su producción; los tratados y relaciones comerciales; los avances tecnológicos; el cuidado ambiental; y los comportamientos éticos y culturales dentro de un marco de economía. Países como Estados Unidos de América y China han predominado y acaparado los mercados internacionales. Como parte del desarrollo industrial de las organizaciones, el progreso y avance científico, técnico, innovación y desarrollo se ha convertido en una de las vertientes más importantes en los últimos tiempos por lo que permite las ventajas comparativas dentro de la cadena de valor y generando competitividad entre las empresas. Para ello, es vital el desarrollo educativo de las sociedades, ya que fortalece lo ya descrito, y permite la inserción laboral de manera competitiva. En la actualidad, nuestro país carece de una política industrial impulsada por la productividad tecnológica y la innovación de los procesos, que garanticen valor agregado para erradicar o disminuir la pobreza social, vinculado con el conocimiento, con el sistema educativo, con la I+D, y con una sociedad capaz y competitiva desde diferentes frentes el desarrollo y crecimiento social intelectual. La sustentabilidad productiva se enfoca a la capacidad de continuar su productividad sin importar las perturbaciones económicas y naturales, teniendo como bases y pilares el Desarrollo Sustentable (DS) los principios éticos hacia el respeto de los recursos naturales, valores políticos y sociales y un Estado ocupado por la conservación y utilización de los recursos del medio ambiente que garanticen el desarrollo industrial
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