Sumario: | La TB, una enfermedad infectocontagiosa, continúa
siendo un problema de salud mundial. Los
mecanismos de defensa del huésped contra esta
bacteria se encuentran sobre todo en las vías respiratorias
altas y bajas. Sus principales componentes
son la lisozima, la lactoferrina, las defensinas,
las catelicidinas y las proteínas surfactantes. La interacción
de Mtb, con receptores en los macrófagos
que reconocen patrones moleculares, favorece
la internalización de la micobacteria y la producción
de citocinas. Las citocinas
proinflamatorias, como IL-1, TNF-a e IL-6 y la
quimiocina IL-8, juegan un papel importante en
el proceso inflamatorio inicial en la infección. IL-
12 y citocinas de origen Th1, como IFN-g y el
FAM (factor activador de macrófagos), son importantes
en la activación de linfocitos y del
macrófago durante el proceso de resolución de la
infección. La regulación del proceso inflamatorio
por citocinas, como IL-10, TGFb e IL-4, es importante
para la sobrevivencia intracelular del microorganismo,
pero ésta debe darse en un balance
para evitar la supresión del sistema inmune contra
Mtb. La búsqueda de biomarcadores de susceptibilidad
y resistencia se ha ampliado en la TB
pulmonar, principalmente enfocados a moléculas
del complejo mayor de histocompatibilidad y
a los receptores de componentes bacterianos que
permiten su internalización. Es importante revisar
estos aspectos, para entender mejor la
inmunopatogenia de la TB y porqué todavía en
nuestros tiempos sigue siendo una enfermedad
difícil de erradicar.
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