Summary: | El presente texto, se propone la comprensión del fenómeno de la demarcación territorial urbana desde una lectura política que conecta al concepto de soberanía con expresiones físicas tales como muros o blindajes, entendiendo a estos últimos como construcciones culturales, cuyo fin consiste en representar la división o cierre social en su búsqueda de asimilarse con el paisaje urbano. Esta integración, a pesar de su aparente conectividad a escala micro lógica para el sujeto urbano, descansa en una noción fragmentaria producida por el discurso hegemónico de la ciudad: la oferta continua y desmedida del mercado inmobiliario. Esta lectura de la ciudad, parte de una sociología política que busca comprender la producción de marcas o huellas separatistas como estrategias de una urbanización paradójica y carente de sentido, basada en imaginarios autónomos que enfatizan la superficie o imagen en menoscabo del sujeto y el espacio público.
|