| Sumario: | Antecedentes: Se han descrito múltiples complicaciones infecciosas y no infecciosas tras el trasplante de células progenitoras hematopoyéticas (TCPH) alogénico (alo-TCPH) y autólogo (auto-TCPH). Pocos estudios han evaluado directamente la frecuencia de trastornos electrolíticos en receptores de alo-TCPH y auto-TCPH, ni han determinado su impacto en los resultados postrasplante.
Objetivo: Determinar la incidencia de trastornos electrolíticos presentes tras el auto-TCPH o el alo-TCPH, su momento de aparición y su impacto en los resultados postrasplante.
Diseño del estudio: Realizamos un estudio de cohorte retrospectivo de pacientes con neoplasias hematológicas que se sometieron a un trasplante autólogo de células hematopoyéticas (auto-TCPH) o alogénico (alo-TCPH) en el Servicio de Hematología de un hospital universitario entre 2018 y 2024. Recopilamos información sobre los niveles de electrolitos séricos disponible en las historias clínicas antes del día 0 (infusión de células CD34+) y posteriormente en los días posteriores al trasplante, cuando fue posible, buscando específicamente trastornos electrolíticos durante los primeros 100 días posteriores al trasplante. Si se detectaba algún trastorno electrolítico, se registraba la fecha de aparición.
Resultados: Se analizaron un total de 273 pacientes: 93 (34%) receptores de auto-TCPH, mientras que los restantes (180) se sometieron a alo-TCPH: 110 (40%) a trasplante haploidéntico (haplo-TCPH) y 70 (26%) a trasplante HLA idéntico. Las anomalías más frecuentes en nuestra cohorte fueron la hiponatremia (46,9 %) y la hipomagnesemia (37,4 %). La hiponatremia fue más común entre los receptores de trasplante haploidéntico de células hematopoyéticas (haplo-TCPH). Al comparar a los pacientes con hiponatremia con aquellos normonatrémicos, se observó una mayor tasa de hospitalizaciones (62,5 % frente a 40,4 %), infecciones (37,5 % frente a 24,3 %) e ingresos en la UCI (14,0 % frente a 5,1 %) en el primer grupo. En el análisis de supervivencia, los pacientes con hiponatremia presentaron una supervivencia global (SG) significativamente menor en toda la cohorte; al subdividir a los pacientes según la presencia de trastornos electrolíticos, aquellos con ≥ 2 trastornos presentaron una SG significativamente menor. La hipomagnesemia resultó ser un factor protector frente a la mortalidad en el análisis de regresión multivariante en la población receptora de trasplante alogénico de células hematopoyéticas (alo-TCHP).
Conclusiones: Los trastornos electrolíticos son frecuentes entre los receptores de trasplante autólogo y alogénico de células hematopoyéticas (auto-TCPH y alo-TCPH, respectivamente), siendo la hiponatremia y la hipomagnesemia los más comunes. La hiponatremia fue más frecuente en el grupo de trasplante haploidéntico de células hematopoyéticas (haplo-TCPH), siendo la ciclofosfamida postrasplante un posible factor desencadenante. Los pacientes que desarrollan alteraciones electrolíticas presentan una menor supervivencia global, lo que subraya la necesidad de una monitorización estricta de los electrolitos tras el trasplante. Se requiere más investigación para confirmar el papel protector de la hipomagnesemia en los receptores de alo-TCPH.
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